El Triclinium (Blog)Gestión de personas

Liderazgo emergente en una sociedad en transformación

El pasado 19 de octubre AECOP Madrid, la Asociación de Coaching Ejecutivo y Organizativo, organizó un foro de pensamiento abierto para reflexionar sobre las demandas de liderazgo en nuestra sociedad.

Una jornada innovadora no sólo por el contenido, sino por el formato. Lejos de las tan habituales lecciones magistrales de los ubicuos gurús, más de 60 representantes de todo tipo de instituciones, ONGs, corporaciones y asociaciones debatieron en un modelo abierto aportando su visión sobre este tema.

Ya estamos viviendo en el futuro; lo desconocido –rápido, imprevisto, diverso- no es una amenaza prevista ni una hipótesis sino una realidad que hay que gestionar. Si hay un debate unánime sobre la necesidad de un liderazgo es porque los actuales –no diré tradicionales, – modelos no son una referencia adecuada. De hecho, hay que buscar muy atentamente líderes contemporáneos en cualquier ámbito (empresarial, educativo, político no digamos…); si los hay, están muy eclipsados por personajes apuntalados en valores contradictorios o excluyentes.

Cambio y falta de referencia provocan desamparo, y el miedo nos lleva a buscar soluciones paliativas (rápidas, superficiales, inocuas) que cierran el círculo vicioso.

¿Y si no fuera necesario “descubrir” un nuevo modelo de liderazgo,  sino revisar lo esencial para apuntalarlo en valores y capacidades muy nucleares pero muy en desuso?

Porque en estos debates, tan escasos, los atributos que definen al líder deseado no son precisamente innovadores. Se puede  hacer el retrato robot de un líder humanista, una persona cercana, accesible y abierta que tiene una visión; que la traslada y comparte con la coherencia de mostrarse ético, honesto, en sus decisiones y relaciones, de manera que genera confianza; que conoce y maneja el mundo de las emociones y es sensible a las necesidades individuales, pues es un experto en él mismo y en la técnica de la escucha; y consciente de que el liderazgo se mostrará de manera discontinua y distribuida, un apóstol de la colaboración dentro de las organizaciones.

En definitiva, no buscar fuera lo que tenemos dentro; no esperar pronto lo que necesita tiempo. La educación, más que la formación, es el germen del liderazgo. La educación, casi por definición, es largo plazo frente a la inmediatez en las demandas en la mayoría de los ámbitos de nuestra realidad. La autoconciencia es el fundamento de las capacidades deseadas en un líder. No porque lo haya dicho Goleman, sino porque desde que hay construcciones sociales los pensadores lo han puesto en la base de la “construcción de la virtud”.

Precisamente era Sócrates quien insistía en que “la práctica de reflexionar sobre estas preguntas, a solas o con otras personas, y de elegir una respuesta propia, ya es en sí una parte importante del buen vivir”.

Ojalá se movilice y potencie este debate inconcluso y necesario, desde una orientación sosegada y al margen de intereses alternativos, que ha iniciado AECOP.

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