El email llegó como un mensaje en una botella. En el lugar de la nota, el título, lo suficientemente evocador como para seguir leyendo. Sólo una frase: “Por favor, hacedlo circular”.

Era la carta de alguien que acaba de morir. En la época de los spam y los 140 caracteres, el texto me atrapó como si me estuvieran sujetando por las solapas: podía imaginarme al autor escribiendo con la resignación de un náufrago.

Pero sobre todo es una carta sobre el cariño. El que se tiene, y el que se ha perdido. El del hijo por el padre, y el del padre hacia el hijo. La compasión y el respeto por las personas y la condición humana. Y el apego por el trabajo como sitio –o no- de realización.

Si, es una cuestión de honor y dignidad darle difusión.

Mi querida residencia:

Hola a todo el personal de mi segunda casa. Soy Santiago, ya sabréis todos que me he mudado un poco deprisa y no pude despedirme como quería. No voy a decir nombres pues ya sabéis que mi cabeza últimamente no estaba muy fina, bueno, cosas de la edad, pero yo creo que todos os identificaréis.

Han sido muchos años con vosotros: recepcionistas, auxiliares, enfermeras, cocineras, mantenedores, médicos, fisioterapeutas, psicólogos, trabajadoras sociales, ¿dirección? sí, creo que había pero no les gustaba dejarse ver. Espero no dejarme a nadie, “pero mi cabeza………..” y más con algunos puestos que cambiaban con tanta frecuencia que no te llegaban a conocer y eso es importante porque el roce hace el cariño.

Se nota rápido el que está por vocación y el que está por un sueldo, suele coincidir mucho con la antigüedad, claro: los antiguos en su mayoría entraron porque se habían preparado para ello, porque les gustaba ese trabajo, pero luego llegó la crisis y todo cambió.

Últimamente todo era al revés. La minoría entraban por vocación y preparación, el resto por necesidad, y este es un trabajo muy duro si lo haces por ese motivo y de ahí los resultados. No os culpo,  igual yo hubiera hecho lo mismo, pero si os pido que reflexionéis: somos Personas mayores, sí,  pero personas que seguimos sintiendo, no somos objetos con los que podríais estar trabajando en otros lugares. Cuando entramos y nos valemos totalmente por nosotros mismos, como fue mi caso, somos para la empresa el mejor cliente. No solamente porque no necesites a nadie, encima ayudas a otras personas, pero ¡ay! amigos, como pierdas esas aptitudes y claro que las pierdes, natural, pues te empiezan a quitar puntos, uno detrás de otro y pasas a ser el más costoso para la empresa y ahí empiezan los problemas, los tuyos, mas dolencias, demencias y ausencia.

Para la empresa eres el que menos beneficio dejas ya que necesitas la atención continua de todo el personal y es donde se ve el otro y gran problema, a la falta de vocación de algunas personas, la falta de personal. Ya, ya, ya lo sé, la empresa cumple con el número de empleados que marca el contrato con la Comunidad de Madrid, pero todos sabemos que esos números están a la baja. Cuando lo llevaba la Comunidad había más empleados y menos residentes, hombre,  esto me recuerda una cosa que me contó uno de mis hijos…

Le habían llamado de la empresa para hacerle una encuesta. Le preguntaban: ¿qué piensa del servicio médico? ¿de la recepción, de la lavandería, de la rehabilitación…? Pero claro, en todos los puestos hay más de una persona, así que a la hora de contestar se daba cuenta de que era una encuesta trampa: si pensaba en una persona de la misma ocupación tendría que decir que muy bien, pero claro, si pensaba en otra tendría que decir que muy mal, cosa que no haces pues no quieres perjudicar al buen/a profesional y el resultado siempre estará más cerca del aprobado que del suspenso: encuesta trampa y se quedan tan a gusto.

Podría seguiros contando cosas, ya lo creo: caídas, perdidas de objetos, confusión de medicamentos, falta de casi todo, pero lo haría ya por mis compañeras-os porque a mí una vez sufrido ya no le doy importancia. Pero vosotros trabajadores si teníais que dársela, estáis esperando a que surjan muchas denuncias de nuestros familiares, para ver si cambia algo y no os dais cuenta que somos una sociedad de poca denuncia y todavía mucho miedo ¿y si luego lo pagan con mi familiar? Y si la haces te presentan los resultados de la encuesta trampa, y listo.  Tenéis que luchar vosotros y entonces puede que ellos se unan.

Me quiero despedir y daros las gracias a todas-os que me habéis ayudado a llevar mi vejez lo mejor posible. A los que no, les diría que piensen que en todos hay un futuro anciano, al que alguien tendrá que cuidar.

Los de otros países ya se lo que estáis pensando: en mi país nos cuidamos en la familia. Deciros que en España se hacía lo mismo pero con el tiempo todo cambia, es una plaga que se extiende muy deprisa, sin daros cuenta y de repente os han metido en la misma onda.

Ahora estoy ya con Aurora, las más veteranas se acordaran de ella, para los demás, sabed que es mi querida esposa, que compartió esa morada conmigo durante un tiempo, pero ella quiso mudarse hace mucho tiempo y no se cree lo que estoy escribiendo, me dice: ¿pero tanto ha cambiado? y yo la digo: tanto no… más.

P.D.: Le dejo encargado a un hijo que os haga llegar estas mis palabras.

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