“Teníamos escondido lo que teníamos de humanos”

Padre Ángel

¿Y ahora qué? No podemos salir de esta guerra como si no hubiera pasado nada.

El principal aprendizaje debería ser la confirmación de lo débiles que somos ante la naturaleza. No es sólo que nos hayamos confiado, es que hemos anulado de forma colectiva el funcionamiento de nuestro sistema límbico y esto es un mecanismo anti adaptativo.

Como consecuencia, debería emerger el papel y el valor de la Ciencia –incluyendo las Ciencias Sociales- y los científicos en el futuro más inmediato. Porque habrá más pandemias, la continuación de esta u otras, y habrá más virus, reales o virtuales, que nos amenacen colectivamente.

Deberíamos preguntarnos si la solidaridad, la colaboración y la responsabilidad colectiva nos hacen más fuertes, pues vamos a un futuro en el que la soledad va a venir impuesta (por las tecnologías) o autoimpuesta (como reacción al estilo despersonalizado de vida en las mega-ciudades)

Tras la crisis, el que tenga las capacidades adecuadas de Liderazgo saldrá reforzado, y el que no, quedará retratado

La ausencia de ideologías de referencia y la necesidad de liderazgo ¿nos hace menos o más vulnerables? En el primer caso, tendremos que estar preparados para modelos ideológicos camuflados o más invisibles. Y sobre los valores, ¿habrá servido esta guerra para sustituir las preocupaciones más superficiales por los valores más útiles al hombre?

Por otro lado, tendremos que ser hábiles a la hora de investir a nuestros líderes del futuro. Tendremos que sustituir a los Héroes por los Líderes. Tras la crisis, el que tenga las capacidades adecuadas saldrá reforzado, y el que no, quedará retratado. Vamos a vivir la época del Liderazgo por Atribución.

¿Cuánto espacio va a ocupar lo virtual frente a lo presencial?  Ya le hemos perdido el miedo a vivir on-line, el contacto virtual previo debería servir para afianzar la relación presencial después.

Y la empresa debería encontrar una nueva era, aunque parte del entorno se empeñe en estigmatizarla. Ahora vamos a elegir muy cuidadosamente en qué y en quién nos gastamos el dinero, así que su proyección social y humana van a ser un pilar de diferenciación. Si la empresa no le da sentido al trabajo, sino al trabajador, tendrá a éste siempre de su lado.

En fin, necesitamos elaborar un duelo colectivo para que esto haya servido para algo. Ahora mismo estamos viviendo la etapa de la ira, y nos queda mucho por afrontar, así que vamos a necesitar toda la madurez para tener las respuestas más diáfanas a mi pregunta ¿Y ahora qué?

1 comentario

  1. 19 mayo, 2020 at 8:46 am — Responder

    Nos estábamos acomodando José Antonio,…. sobre todo a una rutina muy interiorizada en todos los ámbitos de nuestra vida, y ahora viene lo más bonito, después de aprender, colaborar, ayudar, aplicar prueba error, en definitiva salir de la guerra,….ahora nos queda avanzar, crear, compartir, seguir aprendiendo !!!

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