La ciudad del viento. Chicago, 11 de octubre de 2015

Chicago, 11 de octubre de 2015
Mi sexto Maratón, el tercer Major, ha sido en Chicago. Me hubiera gustado ir a Londres, pero la venta de dorsales está acaparada y es imposible. Por descartes, pero no por falta de interés, elegí la Ciudad del Viento.
Si tengo que resumir la experiencia en titulares, es una réplica de Nueva York, en la que hay un poco menos de glamour, pues los corredores no acuden tanto para combinar la carrera con el marchamo de haber visitado el mejor Maratón del mundo; menos visitantes extranjeros, pero un acontecimiento no menos numeroso, ni peor organizado.
Y de hecho, además, hay zonas en las que la animación es más entusiasta, y menos alocada. El público habla menos con los corredores, pero grita más. Y en el barrio chino, de manera ensordecedora, por cierto: nunca me había tenido que ir al centro de la calzada para alejarme del ruido.
Chicago, la zona centro, es muy similar a Manhattan. Pero la arquitectura es mucho más variada y la creatividad se manifiesta pro todos los lados. El lago Míchigan es inabarcable, ajeno a nuestras proporciones. Me contaron cómo es el invierno allí, y desde luego no me dan envidia.
La carrera transcurrió de manera bastante consecuente al entrenamiento. Ha sido Maratón que he entrenado con menos calidad, y por lo tanto los tiempos fueron bastante normalitos.
La anécdota del viaje fue el olvido del Garmin en Madrid, así que tuve que correr con un cronómetro Casio comprado a mayor gloria de los accionistas de Wal Mart.
Al igual que en Berlín, una media maratón en tiempos de mejor marca personal, pero que se vinieron abajo desde el kilómetro 38. En todo caso, un tiempo bastante normalito, por las razones comentadas (4:36:27), pero en el que la inversión en la primera parte de la carrera obtuvo rendimientos al final. Curiosamente, a todos los compañeros de expedición les pasó lo mismo.
No debe de servir de excusa, pero uno no sabía si hacía frío o calor. De sudar como en pleno verano, a dar la vuelta y recibir un aire helado y correr contra el viento. Por lo demás, la carrera se merece estar entre las grandes. Así que, como diría el otro: mission accomplished. Vamos a por el séptimo.