¿Correr nos enseña algo más que a correr?

Con esto de la moda del running, eso que siempre se llamó correr, ha surgido un movimiento muy activo en las redes sociales en el cual la gente que corre comparte lo que a su juicio ha aprendido corriendo. Tras el hastag #CorrerMeHaEnseñado se esculpen grandes frases de motivación, superación y crecimiento personal.

Hoy en día grandes profesionales del deporte y entrenadores escriben libros y pronuncian conferencias sobre liderazgo, crecimiento personal, desarrollo organizacional … Desde hace tiempo nadie discute que el deporte y los valores que conlleva deben formar parte del currículo educativo. La actividad física, siempre en su justa medida, está recomendada por los profesionales de la salud pero, parece que correr es algo más que deporte…

¿Verdaderamente correr nos hace mejores?

¿Hay algo detrás de los Where Is The Limit, no hay excusas o todavía es pronto para rendirse? ¿Correr nos enseña algo más que a correr? Si todo esto es cierto los profesionales del Desarrollo de Personas deberíamos estar atentos a este movimiento. No son pocas las empresas que están creando equipos de running y que buscan por este y otros medios llevar los valores del deporte al día a día de las organizaciones.

Poniéndonos exquisitos sí que parece que muchas de las soft skills o competencias blandas presentes en los runners que compiten, “preparan” carreras y en definitiva que tratan de mejorar, serían deseables en el desempeño profesional de muchas profesiones. Se me ocurren: autoconfianza, orientación al logro, gestión del estrés, visión positiva, productividad personal, análisis de problemas, toma de decisiones, iniciativa, gestión del tiempo, constancia, responsabilidad, autoconocimiento …

Sé por experiencia que, por ejemplo, para preparar una maratón hace falta mucho de todo eso. Hay que tener confianza, ser positivo, saber gestionar el tiempo, ser muy constante, etc. Dicho así, parece que todas las personas que preparan una maratón son unos dechados de virtudes. Existe cierto “buenismo” en el mundo del running, parece como que la gente que corre es mejor que la que no corre. Personalmente pienso que entre los corredores hay la misma proporción de imbéciles que en la sociedad en general. La pregunta es: ¿hay transferencia de las competencias adquiridas en el ámbito del entrenamiento deportivo al mundo profesional? ¿Si alguien planifica bien su temporada atlética planificará bien su día a día en el trabajo? ¿Si soy capaz de salir a hacer un duro entrenamiento un día de lluvia afrontaré todos mis tareas profesionales, incluidas las odiosas, sin procrastinar ni escaquearme?

En mi vida he conocido grandes profesionales, muy pocos eran corredores, algunos comenzaron a correr pero no percibí que eso les hiciera más competentes en su trabajo. Conozco muchos corredores, de la mayoría desconozco si son buenos o malos en su trabajo. Aunque no me corresponda a mí decirlo me tengo por buen profesional, será la autoconfianza del maratoniano, de lo que sí que estoy seguro es que no soy un gran corredor, para eso no tengo más que mirar las clasificaciones y los resultados. Correr, salvo en unos pocos casos, forma parte de nuestro ocio e incluso puede convertirse en una pasión, hacemos mejor lo que más nos gusta. Si conseguimos que nuestros retos profesionales y nuestras organizaciones “nos gusten” pondremos la misma pasión.

Internet está lleno de grandilocuentes y motivadoras frases para corredores, por ejemplo:“Un maratón es como la vida con altibajos, pero una vez que lo has terminado sientes que puedes hacer cualquier cosa” Es una gran frase y me encantaría que fuese cierta, pero no es verdad, yo no me siento capaz de hacer cualquier cosa. Las maratones son una oportunidad de aprender como en otros momentos en la vida, son los retos los que nos hacen crecer y desarrollan nuestras competencias y habilidades.

Mucha suerte Juan Antonio Esteban ante este nuevo reto, espero que te siga haciendo crecer a ti y a todos los lectores.